El próximo verano será el de la máxima producción de terneros de todos los tiempos en Uruguay y, a pesar de que el sector ganadero tuvo vaivenes anímicos y comerciales, el crecimiento no se detiene. 

Casi podría decirse que si a la ganadería uruguaya le va bien es difícil que al país le vaya mal, y viceversa. Las grandes crisis de Uruguay, desde 1982 hasta 2002, coincidieron con momentos críticos para el sector ganadero. Y desde que en 2003 Canadá y EEUU habilitaron el ingreso de carne refrigerada, generando un salto de confianza al interior del sector, la economía uruguaya ha crecido a niveles superiores a los históricos.

Por eso debe mirarse con atención la zafra de toros que empezará en breve y que en la Expo Prado tiene sus primeras señales preliminares. A pesar de un período adverso en términos de expectativas durante el segundo semestre de 2013 y primer semestre de 2014, la cantidad de vacas que serán entoradas a partir de noviembre será la mayor de la historia.

Esto resulta de una producción de terneros persistentemente alta en los últimos años que contrasta con una faena baja de hembras. Con más entradas y menos salidas, el resultado será que por primera vez la cantidad de vacas entoradas será de 4,4 millones.

El récord anterior son las 4,2 millones que fueron puestas en cría el año pasado. Y la referencia de tres millones de terneros que abastecería fluidamente al sector cárnico uruguayo se hace más fácil de alcanzar.

Si esa proyección de 4,4 millones de vacas entoradas se confirma, pasa a ser suficiente una tasa de destete histórica de 68% para que se estabilice una oferta de tres millones de terneros en Uruguay. Una cifra que seguramente se alcance en el destete de 2016.

Tras las lluvias de esta semana se afianzará el rebrote de las pasturas de primavera y, si se confirma un verano Niño o cercano, con ausencia de sequía, alcanzar 68% de animales destetados parec un objetivo factible. Y es un crecimiento que hasta que no  ocurra un salto en la faena se retroalimenta: más terneros y terneras nacidos significan más vaquillonas que al año siguiente ingresan al rodeo y se convierten en madres dos años después. 

Esa retroalimentación está recién en sus comienzos, pero sugiere que el stock ganadero seguirá subiendo al menos hasta 2016 y la industria frigorífica, que durante varios años tuvo un problema de exceso de capacidad instalada, empezará sobre el final de este año a recibir ganado en cantidades bastante mayores a las que recibió entre 2011 y el presente.

Productor de terneros

La producción de terneros de Uruguay se mantuvo cercana a los 2 millones durante el siglo XX. Promedió 1,91 millones por año en la década de 1980 y ese promedio se elevó a 1,96 millones en la década de los años de 1990.

En este siglo llegaron las transformaciones fuertes. La expansión del rodeo de cría llevó a que entre 2000 y 2009 la producción alcanzara un promedio de 2,55 millones por año y actualmente ya se considera que un destete de 2,8 millones es relativamente pobre. El último año de baja producción fue 2010, con 2,3 millones, consecuencia de la sequía de 2009.

El dato de este año seguramente será récord, algo por debajo de los 3 millones, y el que surja el año próximo será algo menor pero seguramente no inferior a 2,8 millones. El entore próximo, que se realizará a partir de noviembre, dará lugar a una parición abundante en primavera y a un destete de terneros en 2016 nuevamente cercano o superior a tres millones de animales. Y será difícil que la cantidad de vacas se achique.

La faena empezará a subir, pero también lo hará la provisión de vaquillonas, estabilizando la población de vientres. En otras palabras, nunca fue mayor la “fábrica de terneros” de Uruguay y al menos por un año más continuará en ascenso.

Por otra parte, la entrada de vaquillonas va lógicamente en gradual aumento. Las vaquillonas de 2 años en el stock se mantienen estables en unos 500 mil animales, pero las vaquillonas de 1 año van aumentando de 1,6 a 1,8 millones. Una parte cada vez mayor de esas vaquillonas se entoran jóvenes y pasan a ser vacas de cría sin llegar a vaquillonas de 2 años. Otra parte seguramente se faena para el cupo europeo 481.

Lo más notable cuando se proyecta el stock de vacas es la baja en la faena que ocurrió en los 12 meses transcurridos desde julio de 2013. El ingreso de vacas a frigorífico bajó en 100 mil animales. De donde se deduce un aumento en el stock derivado de esa menor salida. Fueron 860 mil y es la menor cifra de hembras faenadas desde 2003. Habitualmente esto se relaciona a expectativas fuertemente favorables que llevan a apostar a más terneros. En realidad lo sucedido tiene que ver también con bajos precios especialmente para vacas que llevaron a que los productores demoraran sus ventas.

Por otra parte, hay un factor que determina la oferta y el funcionamiento ganadero que ha jugado fuertemente a favor: el clima desde hace más de dos años viene resultando ideal para la ganadería de carne sobre pasturas naturales, que es donde están la mayoría de las vacas. Este invierno no ha sido la excepción. Sin heladas rigurosas, con un final anticipado por los veranillos de agosto y un inicio de primavera con los suelos bien provistos de humedad, asegura una inercia de crecimiento importante.

El precio de los toros

El precio de los toros este año seguramente se mantendrá estable en pesos. A juzgar por la trayectoria de precios del ganado para el campo, será difícil que el precio de los años anteriores se mantenga. Pero el descenso se debe ver compensado por un dólar más elevado. Los precios de la reposición siguen cautelosos. Aunque han recuperado terreno, las ventas de esta semana parecen ratificar que el entusiasmo en el sector ganadero no se ha recuperado. Se ha ido el enojo por los bajos precios que cundía en el primer semestre.  Se mantiene una actitud de cautela. Si el precio de los toros se ubica en un equivalente de entre 9 y 10 terneros, los valores de los toros deben promediar algo menos en dólares que el año pasado, pero con la compensación de ser dólares más valiosos.

En lugar del ajuste fuerte al que se enfrentan la agricultura y la lechería, la ganadería tuvo un ajuste suave que se expresó un año atrás y que puede tener una última consecuencia en la próxima zafra.

Faena en alza y expectativa por final del año
La faena de vacunos ha empezado a aumentar, como corresponde a una sucesión de años en los que los productores retuvieron hacienda, especialmente vacas. El fuerte descenso en la faena de vientres en el último año agrícola se compone en realidad de un descenso marcado hasta el otoño. Durante el invierno –y seguirá así en la primavera– la oferta de vacas será mayor a la del mes respectivo del año anterior.

Y esa será una tendencia persistente en el largo plazo. La participación de las vacas en la faena viene en ascenso y así debe continuar. Tras ubicarse en el entorno de 40% del total enviado a frigoríficos el año pasado, se ha ubicado entre 48% y 49% en este invierno. Los productores ya se empiezan a deshacer de las vacas viejas. La tasa de expansión del rodeo vacuno uruguayo será mucho menor el año próximo. La ganadería ya sumará 12 millones por primera vez en la historia en el recuento de Dicose de este año y superará esa cifra en el recuento de 2015. Pero seguir creciendo más allá de esa población será muy dificultoso y el equilibrio vendrá por un aumento de la faena que dará al sector frigorífico un período favorable. Será beneficioso para la industria contar con un  precio internacional y local muy firme y una alta oferta.

Tal vez también decida bajar costo en base a la reducción del precio de la hacienda dado que la oferta aumentará en noviembre y diciembre. Junto al resultado de la zafra de toros, es lo principal a mirar en la ganadería de lo que queda de 2014. Con precios estables a niveles similares a los actuales, la ganadería volverá a crecer en producción y entusiasmo. Si las condiciones actuales se mantienen la vaca seguirá ganando. Y atrás de ella buena parte de los uruguayos.

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