El mercado de los campos muestra una corriente de propietarios argentinos que están vendiendo sus tierras en Uruguay. La oferta no ha crecido, hay estabilidad en los valores y se van haciendo negocios. 

"El mercado de tierras para uso agropecuario está estabilizado, pero hay actividad y la oferta continúa reducida", aseguró a El País el operador Sebastián Da Silva, uno de los principales de Da Silva Agro inmuebles.

En el primer semestre del año se fueron haciendo varios negocios y la demanda sigue focalizada en tierras agrícolas, porque Uruguay, desde hace varios años, se convirtió en un país agrícola más que ganadero, por más que hay cada vez más sinergías entre ambos rubros productivos.

Da Silva reconoció que existe "una corriente de argentinos que están vendiendo los campos en Uruguay" y esos propietarios, que se deshacen de la tierra por varias razones, "están más flexibles al momento de negociar". Esa postura facilita la concreción de negocios.

Varios operadores estimaban que el primer semestre de 2014 sería más tranquilo, pero parece que no lo fue tanto.

"Si bien el mercado no muestra la flexibilidad que tenía en 2008/09 o en 2010/11, sigue siendo un mercado que lo que busca son oportunidades en el activo tierras, que por otra parte, sigue siendo muy demandado", sostuvo el Da Silva.

La venta de tierras genera una especie de doble demanda, porque muchas veces un propietario vende un campo en una determinada zona y compra en otra.

A modo de referencia, hay que saber que los campos agrícolas de punta están cotizando entre US$ 10.000 y US$ 11.000 la hectárea. Si se piensa en un campo mixto, hay que pensar en pagar entre US$ 6.500 y US$ 8.000 por hectárea, al tiempo que si se aspira acceder a un campo con aptitud para la ganadería se deberá invertir entre US$ 3.000 y US$ 4.000 por hectárea, según las referencias manejadas por Da Silva Agro inmuebles.

Las perspectivas de negocios para el segundo semestre son alentadoras y es posible que haya un leve crecimiento de la oferta por el lado de los propietarios argentinos que estén dejando el negocio.

"Con las perspectivas de un año Niño el futuro debería ser bueno. Hay que ver cómo impacta en este segundo semestre la incidencia política", admitió Da Silva.

Aunque los candidatos de los diferentes partidos políticos tengan visiones muy similares del sector agropecuario, el operador reconoce que "las campañas son campañas al fin y una palabra de más puede afectar el mercado de tierras". El precio de los campos uruguayos se mantiene alto.

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