Tras discutir sobre la exportación en pie y abrir el ansiado mercado estadounidense para la carne ovina con hueso, el sector pecuario mantiene la esperanza de liderar el sostén del agro uruguayo.

La Expo Prado le deja a los productores ganaderos datos importantes sobre el año 2018. El ministro de Agricultura y el de Relaciones Exteriores reafirmaron su postura a favor de la exportación de ganado en pie, dato no menor para la cría vacuna. Y finalmente se concretó la apertura de EEUU para la carne ovina con hueso. Un dato también importante para el mercado de la carne ovina que ya viene firme y en plena reconversión a razas más prolíficas en el sector lanas medias, mientras los productores de lanas finas logran más de US$ 10 por kilo.

Antes se habían conocido las victorias de Angus en Esteio y durante la Expo Prado se conocieron los avances de la Hereford para exportar, se presentó el TexPro, y muchas otras razas tuvieron sus actividades.

 

Seguramente la retención siga

Es factible que el resultado de las seguridades que se dan a los productores en la comercialización de sus ganados y la apertura del mercado de EEUU no se vea en la producción de carne en el corto plazo. La reacción natural es retener vientres y los productores ganaderos ya lo vienen haciendo. Seguramente la retención siga.

Lo estimó el Departamento de Agricultura de EEUU (USDA) –a partir de una serie de entrevistas–, que actualizó sus proyecciones para la ganadería uruguaya. 

Por ahí pueden entenderse las preocupaciones de la industria: la faena irá en leve descenso, una tendencia que empezó a mitad de este año y debe continuar hasta nuevo aviso. Menos uso de la capacidad instalada, más peso de los costos fijos.

Aunque la baja de la faena es una buena noticia de largo plazo, constituye un problema adicional para empresas que, como la gran mayoría de los emprendimientos de Uruguay, deben enfrentar la presión de los altos costos.

De acuerdo a los sondeos del USDA, la actividad de la industria caerá en unas 100 mil cabezas, de 2,3 a 2,2 millones, por una caída en la actividad con vacas, dada la apuesta a criar más que está en curso. La faena de novillos se mantendría sin grandes variaciones y en todo caso si cayera levemente sería compensada por un aumento en el peso de las carcasas.

La baja en la faena de vacas es una buena señal. Hay intención de los productores de generar más terneros ya que ese es el negocio más seguro que ofrece hoy la ganadería, que a su vez tiene márgenes muy reducidos en la invernada.

No es solo la exportación de ganado en pie lo que sostiene al precio de los terneros. Hay otros factores: la buena situación forrajera que favorece a los precios, aumentando la demanda y reduciendo la oferta.

 

La ganadería recupera áreas

Por otra parte, la ganadería viene recuperando áreas respecto a la agricultura y con una superficie en expansión se necesitan más animales para cubrir los territorios recuperados, que son los de menor potencial agrícola, pero los de mayor potencial ganadero. Y por lo tanto se precisa más ganado para colonizar áreas que fueron agrícolas en estos últimos años y están volviendo a ser de ganadería intensiva con pasturas.

Por otra parte, para muchos invernadores ha llegado el momento de pasarse a ciclo completo. Es decir, dejar de comprar los terneros que sostienen un precio alto para producirlos ellos.

Por otra parte, están las altas faenas de la categoría vacas hasta mediados del presente año. Aunque está muy atenuado, el ciclo ganadero existe y a mitad de año ha ingresado en fase de leve retención, y así debe seguir por un buen tiempo.

De esa forma, el problema para la industria radica en que la faena de vacunos caería el año próximo. De 2,3 millones de vacunos como faena estimada para este año, se proyecta una faena de 2,2 millones para el año próximo. Una caída que cabe esperar por la menor faena de vientres.

El USDA estima que el stock ganadero caerá de 12 a 11,9 millones de vacunos tras la alta faena de los 12 meses que van de julio 2016 a julio 2017. Y esa baja la determina básicamente una caída del stock de vacas de 4,2 a 4,1 millones. La baja en la faena del año próximo podría suponerse tendrá como consecuencia volver a los 4,2 millones de vacas y tal vez seguir creciendo a niveles hasta ahora nunca alcanzados.

La faena de vacas, que llegó casi a 1,2 millones en los 12 meses terminados a julio de este año, debe caer a poco más de un millón en el año próximo. La paradoja es que para la industria frigorífica cuanto más baje la faena de vientres mejor, ya que permitirá potenciar tanto más la producción de mediano plazo.

La producción de terneros en 2018 es estimada en 2,9 millones, un récord y volvería a poner a los tres millones de terneros producidos como meta muy alcanzable.

El factor pasturas llevará a una expansión importante en la ganadería, cuyo efecto demorará en percibirse en la faena. La industria deberá soportar una baja en su actividad, que es en realidad el resultado de una inversión de los productores para producir más, a pesar de las dificultades. Incluso la buena situación de las pasturas y el persistente aumento del uso de grano en el engorde puede llevar a que la faena supere lo previsto en las proyecciones del USDA. 

La faena de 2017 sigue siendo alta y seguramente quedará por arriba de los 2,3 millones proyectados. Y el descenso del año próximo será moderado. Aunque bajar los costos sea el criterio, es posible que la abundancia forrajera facilite una cierta baja en la edad promedio de faena de novillos.

Por delante está la apertura del mercado de Japón que será la noticia a esperar en el primer semestre de 2018. Y tal vez más importante que eso la expansión en Europa de la mano de un acuerdo de libre comercio que puede concretarse en un plazo razonable.

 

Cambio de actitud en ovinos

A eso podría sumarse un cambio de actitud en relación a los ovinos, donde las exportaciones con hueso al abrirse en EEUU deben abrirse prontamente en el mercado de México, hacia donde viajará el presidente uruguayo próximamente. Abierto EEUU y México, no debería demorarse el ingreso a Canadá. Y aunque se exporte en volúmenes moderados a esos destinos, esa apertura da mucho más solidez a los precios de los ovinos.

Es decir que lo mejor que puede suceder es que la faena de corderas hembras baje, en la misma lógica que ya se está dando en la faena de vacas. No está esa estadística disponible, pero no cabe esperar más faena de ovinos.

Cuánto sea capaz de invertir el sector ganadero dependerá del marco que obtenga, de la seguridad que haya para la comercialización, de cómo sigan las lluvias tan abundantes hasta ahora.

Las señales empezarán a aparecer en la zafra de reproductores que está por venir y de la que la Expo Prado es una especie de encuesta a boca de urna. Mientras, el dato más importante es que la faena de vacas baja y se espera que siga bajando. Un típico caso de retroceder un paso para tomar impulso y avanzar. Lo que está en juego son dos cosas principales: cuánto puede expandirse el stock ganadero uruguayo y cuánto de esa expansión puede ser captado por la industria local.

 

El indicador que no crece

La ganadería sigue sin encontrar una lógica de sinergia. Con una capacidad de faena de más de tres millones de animales no logra acercarse a esa cifra. En un juego de ganancias muy escuetas para todas las partes, la posibilidad de que el crecimiento sea fuerte radica casi exclusivamente en que el precio de exportación quiebre el equilibrio de los US$ 3.400 que sostiene desde comienzos de 2016.

Los altos costos derivados del alto precio de la energía, de los altos costos y baja productividad de la mano de obra y de la moneda fuerte de Uruguay están para quedarse. Algunos observadores externos apuntan a que más que el alto costo de la mano de obra del país hay otros problemas laborales como el ausentismo y la frecuencia de conflictos, así como una alta declaración de accidentes laborales que afectan a la productividad de la industria uruguaya.

Para funcionar armónicamente la ganadería debe volver a los US$ 4.000 la tonelada de exportación que permitan sostener los actuales precios de la cría, pero cerrando la cuenta del invernador y del frigorífico.

Eso implica ganar mercados y mejorar la venta en mercados ya existentes. A la exportación en pie hay que mantenerla y hay que ganarle con una mejor comercialización.

El sol naciente de Japón está en el horizonte y será un destino que se produzca con las decisiones de cría del próximo entore.

Otros datos

Exportación 1
En la semana... terminada el 2 de setiembre la exportación de carne vacuna hizo un promedio de US$ 3.648/ton, mucho mayor a los US$ 3.398 que promedia este año y a los US$ 3.399 que promedió en 2016.

Exportación 2
En lo que refiere a... los precios de exportación las últimas semanas han sido halagüeñas. Una golondrina no hace verano, pero las tres últimas semanas hacen un promedio cercano a US$ 3.500 por tonelada. 

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