La oferta es escasa y se acortan las entradas de ganado a faena.

El mercado está buscando un equilibrio de precios. Es clara la barrera psicológica de US$ 3 por kilo a la carne que plantean los productores como piso para vender sus novillos para faena. En el mercado se percibe además una menor disponibilidad de ganados de corrales de engorde, lo que hace que las plantas industriales salgan a comprar ganado de campo o pasturas.

El consignatario Gustavo Basso, de Florida, señaló que esa menor oferta de ganados de corral hizo que se acortaran las entradas de los demás ganados a faena, y como la oferta es escasa los productores pretenden al menos US$ 3 por kilo para vender novillos.

El consignatario afirmó que una parte de la industria frigorífica pretende comprar a menos de US$ 3, pero hay otra que valida ese precio y paga hasta US$ 3,05.

También señaló que se percibe mayor interés por las vacas. Las especiales, de carcasas pesadas, se pagan en el entorno de US$ 2,85 por kilo, mientras que las más livianas cotizan a US$ 2,80. Las vaquillonas, mientras tanto, son demandadas fundamentalmente por el abasto interno, que paga en el entorno de US$ 2,95 por kilo.

Las lluvias de las últimas semanas retrasaron la preparación de los ganados, que debieron ser retirados de las praderas y verdeos para que no rompan el piso. Se cree que en unos 10 días volverán a estar disponibles.

Otro factor que limita la venta de ganado gordo es el alto precio de las categorías de reposición, que hacen difícil volver a comprar ganado para el campo tras vender las haciendas gordas.

Basso opinó que no habrá presión vendedora que abrume el mercado, y que la oferta se irá dosificado, al menos hasta mediados de octubre. Luego habrá más ganado, que acompañará la demanda kosher, dándole más fluidez al mercado. La industria frigorífica espera que haya más oferta para bajar los precios.

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