La demanda por el principal producto de la economía uruguaya está asegurada por varios años más por la disparada en el consumo de China. 

En un extremo la búsqueda de la sofisticación máxima. Las delegaciones europeas, muy numerosas históricamente en la Oficina Internacional de la Carne, al igual que Uruguay  apuntan a construir un mundo mejor a través de la ganadería. Con toda la población mundial bien alimentada, los recursos cuidados y los animales bien tratados.

En el otro extremo se apuntó a la necesidad de la eficiencia para alimentar a cientos de millones de personas que reclaman más y más carne. El 20º Congreso Mundial de la Carne celebrado en Pekín ha oscilado entre el necesario aggiornamento de los pequeños productores de carne vacuna, de cerdo y ovinos de China, para hacer frente a una avalancha de demanda, y las propuestas de marketing sofisticado que plantearon Uruguay e Irlanda.

En el medio una presentación pragmática de Australia cuestionando algunos de los supuestos habituales con los que suele manejarse la evaluación de los sistemas agrícolas, que también fue muy resaltada por los datos presentados.

En lo que refiere a los mercados hay un consenso claro: el precio de la carne seguirá muy firme. Cuatro años atrás en el congreso mundial celebrado en Buenos Aires se había anticipado que la carne vacuna “en el futuro sería como el salmón”. El presidente saliente de la organización, Arturo Lavallol, ratificó esa visión. “No tengas dudas que será así. No hay cómo hacer frente fácilmente a la demanda emergente de China y otros países. EEUU tiene su stock muy reducido, Europa tiene una ganadería que no crece, Australia no tiene condiciones para producir mucho más”, enumeró, para luego lamentar las políticas de su país –Argentina– que no permiten aprovechar este momento histórico.

China y otros países emergentes tratan de hacer frente a una demanda desbordante para la que no están preparados y también garantizar a los consumidores condiciones de seguridad alimentaria, y a los cientos de miles de pequeños productores condiciones mínimas como para producir.

La presentación de Uruguay fue  objetivamente la que mayor impacto causó. Empezando por la pasión que puso el presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Luis Alfredo Fratti, en su discurso, siguiendo por el excelente video que muestra aspectos del país que en Uruguay, por ser dados por supuestos, no son tan valorados por los uruguayos como lo son en el resto del mundo.

Por ejemplo, el cielo celeste que en Pekín queda oculto por el gris casi permanente del smog. Lo mostrado por Uruguay contrastó además con la presentación anterior y posterior de expositores del país anfitrión que mostraban a miles de cerdos hacinados en pequeñas jaulas. Tal vez porque se venía de presentaciones que se realizaban a la defensiva, mostrando cómo corregir situaciones problemáticas, fue que resaltó tanto la felicidad de los vacunos uruguayos.

Uruguay resaltó en su presentación el cumplimiento y la colaboración con los planteamientos de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE). Y previamente desde la OIE se había hecho énfasis en el control de las enfermedades y la consolidación de estándares sanitarios globales.

La veterinaria japonesa Tomoko Ishibashi, representante para Asia y el Pacífico de la OIE, había resaltado uno de los aspectos en los que una ganadería pastoril destaca. El énfasis como tema nuevo es la prevención de la resistencia microbiana, que se suma a los temas sanitarios tradicionales. “No es un tema específico de la carne, pero quiero que tengan presente que en la OIE estamos trabajando intensamente en este tema”, dijo Ishibashi.

Antes de la intervención de Uruguay, la china Helene Cao, de una de las mayores empresas productora de carne de ese país, New Hope Liu He Group, explicó que más de 50% de la carne proviene de pequeños productores y 30% de la carne es producida por carniceros que faenan por métodos “no mecánicos”, es decir artesanalmente, a cuchillo. Ella clasificó los riesgos en tres: aditivos ilegales, enfermedades por contaminación y toxinas derivadas del estrés de los animales.

Uruguay se destaca

Si algo mostraría la primera de las intervenciones de INAC fue un enfoque completamente contrastante. Animales no estresados: lo pastoril como virtud.

Desde el título Un nuevo enfoque sobre la seguridad de la carne. “El ganado pasta libremente, hay quienes dicen que somos la última gran estancia del mundo, pero somos mucho más que eso, el país más ganadero del mundo. Un país de renta media con el consumo de carne más alto del mundo, con 100 kg de carne por habitante y por año, de los cuales 60 kg son de carne vacuna.

Por otra parte, el énfasis exportador. Si ese consumo es posible, lo es gracias a la cantidad de vacunos por habitante –que con cuatro por habitante es la más alta del mundo– y de ovinos –tres por habitante– y la extrapolación a lo que eso significa. La producción permite alimentar a 50 millones de personas de consumo mundial promedio”.

De cada 12 vacunos, cuatro van al mercado interno y ocho a las exportaciones. Exportamos a 120 países. Somos un país que ha triplicado su renta en los últimos 10 años.

Tras expandir la llegada de internet todos los productores  pueden informar al instante de cualquier problema. Uruguay mostró a los niños con las ceibalitas y a su tan admirado sistema de trazabilidad.

Es que el sistema en funcionamiento en Uruguay es en el presente lo que muchos disertantes en el congreso presentan como algo que “debería hacerse” en sus países. Pero Uruguay no presentó una trazabilidad para solucionar problemas en una industria cárnica de hacinamiento de animales sino todo lo contrario. Un sistema para agregar valor y mostrar aspectos únicos.

Por ejemplo, uno de los puntos de mayor impacto de la presentación de Uruguay fue la  foto de un gaucho (el productor artiguense Ariel Stolovas) tomando agua junto a su caballo de bruces en una cañada de agua cristalina. Esta no es una foto preparada, esto no es photoshop, remarcó Fratti mientras el público sonreía. “Animales pastando tranquilos  con sombra y terneros que conviven con sus madres durante seis meses”, decía el relato del video. “Si fuera herbívoro me gustaría estar comiendo allí”, bromeó Fratti ante una de las escenas pastoriles mostradas.

Destacó el sistema de compartimentación que nos permitirá “en poco tiempo” exportar carne ovina a los mercados más exigentes del mundo. La presentación tomó imágenes de niños de distintos perfiles raciales mientras se destacaba que los estándares sanitarios de Uruguay son idénticos para el mercado interno y para  la exportación “porque estamos convencidos que aplicar estándares distintos hace perder precisión a los controles”. Destacó como otras comunicaciones del INAC el estatus legal desde hace cinco décadas de la prohibición en el uso de hormonas y desde hace dos décadas al uso de raciones de origen animal que garantiza que nunca haya habido un caso de vaca loca en el país.

En el mundo de hoy nada agrega tanto valor como contar con pasión una buena historia detrás de un producto, comentó el presentador a continuación de la exposición uruguaya.

Y luego siguió la china Zheng Simin enumerando las medidas que ha tomado el gobierno chino para garantizar la seguridad sanitaria de la carne, pero mostrando fotos de cerdos apretados en pequeños corrales que contrastaban involuntariamente con las praderas uruguayas. La presentación uruguaya finalizó con la invitación al próximo congreso, a celebrarse en Punta del Este, que cerró el congreso con otro video largamente aplaudido.

Uruguay sumó motivos para  la celebración.  La premiación del sistema de trazabilidad por parte de la Sociedad de la Información con sede en Suiza como mejor proyecto del año y el nombramiento del director del área económica de INAC, Pablo Caputi, como vicepresidente del área económica de la Organización Mundial de la Carne. Un nombramiento que se suma al de José Bonica como presidente de la Asociación Mundial de Criadores de Hereford dos años atrás para ubicar a uruguayos cada vez más en ámbitos de decisión global en materia agropecuaria, desde la genética a la economía y las políticas.

Uruguay sigue escalando en su posicionamiento. Al nombramiento de Caputi se suma que Fernando Gil, director de INAC, continúa formando parte de la dirección del organismo y pudimos ver cómo la delegación mexicana solicitaba ayuda a Uruguay para poder ingresar al organismo.

Apenas comenzada la feria comercial vinculada al congreso, el embajador de México en China se acercó al stand de Uruguay a plantear la cooperación al presidente de INAC. En esa misma feria se ve a Irlanda ubicar su stand muy cerca de Uruguay, apelar a argumentos similares y en cierta forma buscar una imagen equivalente a nivel europeo de la que Uruguay tiene a nivel sudamericano, un país pequeño y diferenciado por la calidad sanitaria y ambiental de su producto.

Pero mientras la imagen externa es cada vez mejor, se aguardaban noticias sobre las investigaciones que el gobierno anuncia sobre la situación interna de la industria frigorífica que permitan dar sostén a los precios de la cría, que más que preocupar, angustian.

Si las condiciones de producción de carne de Uruguay contrastan con las de otros países y logan un valor diferencial, la capacidad para captar esos beneficios entre quienes venden la carne y quienes producen los terneros también contrastan.

De mantener el contraste con los competidores y lograr la armonía entre quienes participan de la ganadería uruguaya parece tratarse el desafío del momento.

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