Los precios en el mercado de haciendas siguen tonificándose, impulsados por una oferta que se reduce cada vez más. Hace una semana atrás el novillo gordo se pagaba US$ 3,30 por kilo de carne (segunda balanza) y hoy es corriente -siempre y cuando sean ganados buenos y pesados- lograr US$ 3,50 por kilo de carne. En el caso de la vaca gorda, era difícil superar la barrera de los US$ 3 por kilo de carne y ahora ese valor hace rato que quedó atrás. 

La oferta se achica y el mercado cobra mayor movimiento, con una industria que otorga entradas de entre 3 y 4 días, mostrando que existen algunas dificultades para ir armando las faenas.

Las lluvias complicaron las cargas, el frío aprieta y el pastoreo de los verdeos se complica. Por un lado, se hicieron mucho menos verdeos, pero también las lluvias generaron algunos problemas de piso -no se puede pastorear- y como el ganado pasa mal, los productores tienen que sacarlo; como consecuencia el ganado siente el cambio y se van comprometiendo las futuras gorduras.

"Para mí, la tonificación de precios recién empieza", estimó el consignatario Walter Hugo Abelenda. A modo de referencia, el profesional aseguró que es corriente conseguir US$ 3,50 por novillos gordos; las vacas buenas y bien pesadas valen US$ 3,20. En su caso, también dijo a El País que hizo un negocio por vaquillonas para abasto, con carga inmediata a US$ 3,30 por kilo. "No hay oferta, pero los precios dependen de cada negocio", advirtió.

Abelenda consideró que la disponibilidad de ganado va a ser escasa, ya que ahora "todavía se está cargando algún ganado de campo".

El productor que hoy tiene ganado pronto para faena "lo quiere vender lo más alto posible y lo más rápido", aseguró el consignatario de Florida. También precisa alivianar los campos cuando aprieta la helada.

Por su parte, desde Lavalleja, el consignatario Juan Carlos Martínez también remarcó la agilidad que está tomando el mercado, incluso para la vaca. En su caso, dijo haber vendido vacas gordas pesadas a US$ 3,05, con plazo de 45 días.

Martínez sostuvo que "hay demanda por ganado gordo", pero "por lotes puntuales".

Hay tres características puntuales que interesan mucho: "Que el ganado esté cerca de la planta a faenar, que sea bueno y que el lote a enviar sea importante", en estos casos, "se puede conversar otro valor", aseguró el operador a El País.

Martínez consideró que de aquí en más, no ve que la oferta sea normal para la época, sino que se irá achicando más y por consiguiente, la faena seguirá bajando. Con ese panorama, nadie se anima a estimar hasta dónde llegarán los valores y si las lluvias continúan las próximas semanas, las cargas volverán a complicarse y el productor espera más precio.

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