Las carnes uruguayas intentarán explotar más sus atributos naturales y principalmente la ausencia de hormonas durante su proceso productivo. 

La Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes (INAC) comenzó a estudiar alternativas buscando mejorar en el marketing la ausencia de hormonas y promotores de crecimiento en base a este producto, una preocupación que gana terreno en mercados como China, Rusia, Estados Unidos, Unión Europea y otros destinos, pero además, es un atributo que distingue a las carnes de alto valor en el mundo.

Uruguay es el único país en el mundo donde el uso de hormonas en el ganado está prohibido por ley desde 1962, además de estar estrictamente controlado. A través del programa de residuos biológicos, el laboratorio oficial Dilave "Miguel C. Rubino", entre otras sustancias prohibidas, también busca hormonas en las muestras de carne que le llegan para garantizar a los mercados del mundo que la producción uruguaya ofrece las mayores garantías.

El vicepresidente del Instituto Nacional de Carnes, Fernando Pérez Abella, adelantó ayer a El País que no se descarta impulsar más este atributo desde el marketing, incluso, poniéndolo en las cajas de carne que salen al exterior, porque al estar las hormonas prohibidas por ley, no haría falta certificarlo.

La necesidad de producir sin hormonas "está muy vigente en varios mercados donde llegan las carnes uruguayas. Nosotros tenemos asumido como natural este atributo y no lo hemos venido explotando tanto", reconoció el jerarca. Desde la Junta Directiva se continuará trabajando en las próximas semanas, buscando un mayor reconocimiento de los compradores.

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